Evaluación de Riesgos Laborales por exposición a vibraciones mecánicas

La Directiva 2002/44/CE, transpuesta al derecho español a través del Real Decreto 1311/2005, recoge la necesidad de evaluar los riesgos por exposición a vibraciones mecánicas (vibraciones mano- brazo y vibraciones cuerpo entero)

EFECTOS PARA LA SALUD

La exposición a vibraciones mecánicas esta asociada a la aparición de determinadas patologías. Esta asociación se encuentra bien determinada en algunos casos (problemas vasculares, osteoarticulares, nerviosos o musculares, principalmente).

Las vibraciones de cuerpo entero pueden producir trastornos respiratorios, músculo-esqueléticos, sensoriales, cardiovasculares, efectos sobre el sistema nervioso, sobre el sistema circulatorio o sobre el sistema digestivo.

Las vibraciones mano-brazo pueden causar trastornos vasculares, nerviosos, musculares, de los huesos y de las articulaciones de las extremidades superiores.

En el caso de mujeres embarazadas se aconseja que no realicen actividades que conlleven un riesgo derivado de vibraciones incómodas en todo el cuerpo, especialmente a bajas frecuencias. Estudio sobre vibraciones y embarazo relacionan esta exposición con un aumento de la incidencia de abortos espontáneos, parto pre- término, complicaciones durante el parto y bajo peso al nacer. Algunos estudios desaconsejan el trabajo en las siguientes situaciones:

– Conducción de autobuses de largas distancias.
– Conducción de carretillas elevadoras.
– Conducción de camiones de transporte.
– Conducción de metro, tranvías o equivalentes.

¿DE QUE DEPENDEN LOS EFECTOS DE LAS VIBRACIONES?

Los efectos que producen las vibraciones en el cuerpo humano dependen, fundamentalmente, de las siguientes características:

• Magnitud de la vibración
• Frecuencia
• Dirección en que incide en el cuerpo
• Tiempo de exposición

EVALUACION DEL RIESGO

La evaluación del riesgo por exposición a vibraciones mecánicas se debe realizar en todos los puestos de trabajo que estén o puedan estar expuestos a vibraciones.

Esta evaluación consiste en cuantificar el riesgo, esto es, en determinar un parámetro denominado aceleración continua equivalente ponderada para un período de referencia de 8 horas A(8) y compararlo con los valores establecidos en el R.D. 1311/2005, según se trate de Vibraciones mano- brazo o Vibraciones cuerpo entero.

Es de destacar que para dicho cálculo, el Real Decreto ofrece la posibilidad de medir la aceleración o de utilizar, en determinadas condiciones, valores de la misma suministrados por el fabricante del equipo que produce la vibración o de otras fuentes.

Para poder determinar la aceleración sin necesidad de recurrir a su medición deben cumplirse todas y cada una de las siguientes condiciones:

a) Disponer de los valores de emisión del equipo, que pueden ser suministrados por el fabricante o proceder de otras fuentes.

b) Las condiciones de funcionamiento reales del equipo son similares a aquéllas para las que se han obtenido los niveles de emisión publicados.

c) El equipo debe estar en buenas condiciones y su mantenimiento se realiza según las recomendaciones del fabricante.

d) Las herramientas insertadas y los accesorios utilizados deben ser similares a los empleados para la determinación de los valores declarados de la aceleración

Al respecto el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo ha desarrollado una base de datos de vibraciones con valores de exposición medidos en situaciones reales de trabajo, cuya utilización puede verse aquí:

En caso de tener que recurrir a la medición es imprescindible lo siguiente:

– Disponer de un instrumento de medida acorde con la normativa vigente. (Básicamente que sea conforme a la norma UNE-EN ISO 8041).
– Llevar a cabo una observación del método de trabajo para poder establecer un programa de mediciones en función de las diferentes tareas y/o distintos niveles de vibración a que está sometido el trabajador. En dicho programa debe tenerse en cuenta que deben hacerse varias mediciones para cada una de dichas situaciones.
– Colocar los acelerómetros en la posición adecuada y con la orientación correcta.
– Cumplir con los tiempos de medición en cada una de las determinaciones, de acuerdo con lo que establecen las normas citadas en el real decreto.

Una vez determinado A(8) se compara con los valores límites ambientales, pudiendo encontrarnos con tres posibles situaciones:

1. Si el valor se encuentra por debajo del valor de acción, se entiende que el riesgo es aceptable (salvo especialmente sensibles).
2. Si el valor está comprendido entre el valor de acción y el valor límite, es necesario tomar una serie de medidas incluidas en el art. 5 del R.D. 1311/2005 (el empresario establecerá un programa de medidas técnicas y organizativas destinado a reducir las vibraciones).
3. Si el valor supera el valor límite, se deben tomar medidas urgentes para disminuir la exposición del trabajador pues en ningún caso se permite que se supere este valor según el art. 5.3 del R.D. 1311/2005.

Cada una de dichas situaciones conduce, respectivamente, a una de las tres formas de actuación que se esquematizan en las figuras siguientes:

El valor de A(8) es inferior al valor de acción

El valor de A(8) está entre el valor de acción y el valor límite

El valor de A(8) supera el valor límite

Se publica la guia de principales revisiones periodicas en la empresa

La Oficina de Prevención de Riesgos Laborales de Foment del Treball Nacional, con la financiación de la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, ha procedido a revisar y actualizar los contenidos de la aplicación informática de las “Principales verificaciones periódicas en la empresa”, editada en el año 2008.

La aplicación Web expone de una forma práctica y sencilla las principales verificaciones periódicas que deben llevarse a cabo en las instalaciones, los equipos y los ambientes de trabajo de la empresa y que pueden presentar algún riesgo susceptible de afectar a la seguridad y salud de los trabajadores

Puede acceder a la aplicación aquí o directamente haciendo click en la imagen:

La investigación de accidente, “A la búsqueda de las causas, no de los culpables”

El Art. 16.3. de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece la obligación para los Empresarios de Investigar  todos los  hechos que hayan producido un daño para la salud en los trabajadores, a fin de detectar las causas de estos hechos”. La investigación del Accidente es una herramienta del sistema de gestión de la PRL que nos permite identificar que algo está fallando, así pues en un adecuado sistema de gestión de PRL, el accidente, la enfermedad, o incluso el incidente (sin daño al trabajador), debe ser un indicador que nos obligue a replantear las herramientas preventivas implantadas y para ello SIEMPRE DEBEMOS VALERNOS DE LA INVESTIGACIÓN DEL ACCIDENTE.

La correcta investigación del accidente debe iniciarse con la premisa técnica y legal de identificación de “CAUSAS”, por extrañas, remotas o improbables que nos parezcan las condiciones que hayan participado en el Accidente nunca podemos pensar cosas del tipo: mala fortuna, llegó su día, vaya  mala suerte, hay días que mejor no levantarse de la cama…  el Accidente siempre obedece a una CAUSALIDAD.

Desde un punto de vista técnico, tres fases ineludibles siempre deben cubrirse en la Investigación de un accidente:

  1. Descripción del Accidente: se basará en “hechos probados” mediante pruebas verificables y reproducibles, testimonios del accidentado, testigos, videos, equipos involucrados… evitando en todo momento las conjeturas, deducciones o suposiciones que estimamos pueden haber participado. En muchas ocasiones no tendremos testigos y el accidentado no recuerda nada, en estos casos se debe evitar deducir cosas del tipo, se desmayó, se encontraba mal porque no desayunó o había mucho calor… quizás lo mejor será realizar una precisa descripción de la escena del accidente y de la tarea encomendada, hasta que el trabajador o quien corresponda puedan corroborar.
  2. Análisis de Causas: El accidente, en su naturaleza, es un suceso no deseado multicausal, una detallada Investigación debe detectar siempre causas inmediatas, intermedias, e  incluso remotas, que nos ayudarán a mejorar nuestro Sistema de Gestión de PRL. Por ejemplo la “accidental” rotura de un elemento de un equipo de trabajo puede provocar por proyección un daño personal pero, en la investigación debemos averiguar las causas que han provocado esta rotura del material: agotamiento, mal uso, sobreesfuerzo y a su  vez estas implicarán o estarán correlacionadas con: falta de formación o entrenamiento, falta de mantenimiento, material inadecuado, ineficiente control de compras… En definitiva “causas inmediatas, intermedias y remotas” que deben analizarse cara a evitar que  se repita este accidente. En el análisis de las causas del accidente siempre debemos pasar por analizar:
    1. Causas en las que participa la persona.
    2. Causas del Entorno y Lugar.
    3. Causas relativas a los Equipos de Trabajo y/o Medios Auxiliares.
    4. Causas de la Organización y Gestión.
  3. Medidas Correctoras y/o Preventivas: En correspondencia con las causas identificadas y según sea la inmediatez de las mismas con respecto al “daño” se establecerán las correspondientes Medidas Correctoras y/o Preventivas, habitualmente las primeras, las Correctoras, se sitúan cerca del accidente y vienen a evitar el daño inmediato, en cambio, las medidas preventivas, se suelen definir al objeto de ordenar la correcta integración de la PRL para evitar que sucesos similares puedan repetirse. Una correcta Investigación de Accidentes en esta última fase debe dar respuesta y cubrir todas las desviaciones, por remotas que parezcan, que en las causas hemos identificado.

La  Investigación de los Accidentes, como la Evaluación de Riesgos Laborales o el Proceso de Formación de los trabajadores, en un Sistema de Gestión de PRL,  es un proceso de “mejora continua” cuyos estándares de exigencia y de precisión deben adecuarse a la gravedad del riesgo del que estemos hablando, así como al nivel de integración de la PRL que tenga la Empresa. Se trata de un proceso de gestión interno a realizar entre la Empresa y su Servicio de Prevención cuyo propósito nunca es “fiscalizar” nada, ni a nadie, todo lo contrario, desde ANTEA pretendemos ayudar a mejorar la integración de la PRL en su Empresa y ofrecemos nuestro conocimiento técnico para ordenar las prioridades de actuación en el análisis multicausal del accidente.

El peso y la dimensión que las causas identificadas se estimen en un proceso judicial y las Responsabilidades o Culpabilidades que de estas deriven NO SON UN ASUNTO TÉCNICO, pero, tal y como hemos detallado, el correcto análisis de causas directas e indirectas va a poner de manifiesto objetivamente las debilidades y fortalezas del Sistema de Gestión de PRL implantado en su Empresa.