BATCH COOKING: cocina menos y come más sano

16/06/21 

El «batch cooking» es una técnica culinaria que cada vez está más de moda. Consiste en aprovechar el domingo para cocinar el menú de toda la semana y, el hecho de alcanzar a cocinar en pocas horas para toda la semana, permite que optimicemos al máximo los recursos y cocciones de alimentos. Además de esto, supone otros beneficios, tales como:

  • cocinar más sano: nos acerca a la comida casera
  • alejarnos de los ultra procesados
  • Menús que privilegian los productos frescos de temporada
  • Una cocina sin sobrantes ni desperdicios.
  • tener mucho más tiempo libre, porque reducimos el tiempo que dedicamos a la cocina 
  • Te permite sacar partido a los kilovatios consumidos y hacer un uso más eficiente de los electrodomésticos.

Esto por supuesto, también se traduce en un beneficio para el medioambiente, ya que desperdiciamos menos y ahorramos energía.

El batch cooking te permitirá comer sano, dejar de desperdiciar comida y ahorrar tiempo y dinero.

La cocina es el mayor foco de gasto energético en el hogar

 
La mayoría de platos requieren un tiempo de cocción similar hagamos para 2 que, para 4 personas, así que ¿por qué no aprovecharlo?
 

La cocina es el lugar del hogar que más energía consume, lo que repercute en nuestro gasto energético.

Al utilizar un electrodoméstico para distintas preparaciones, estaremos amortizando el consumo de éste. Por ejemplo, si enciendes el horno para preparar un pollo asado, puedes incluir una bandeja con verduras variadas que encuentres en tu nevera y estén próximas a caducar. Otra técnica para ahorrar en tu factura de luz es utilizar el calor residual de los electrodomésticos para terminar la cocción de tus alimentos, en lugar de retirar los alimentos nada más apagarlos.

Si además tienes en cuenta la discriminación horaria, puedes cocinar en las horas valle y así la energía que consumas tendrá un precio de luz más bajo.

FUNDAMENTOS DEL BATCH COOKING

ANALIZA TUS ENVASES

Asegura que tienes envases apropiados antes de en grandes cantidades:

  • Recuerda siempre proteger bien los alimentos para evitar quemaduras por frío y que cojan sabores raros.
  • No llenes los envases hasta el borde en el caso de las sopas y cremas, porque con la congelación el agua se dilatará y ocupará más espacio, así que deja sitio entre el caldo y la tapa.

Utiliza tápers y tarteras que cierren bien, preferiblemente apilables.

Emplea envases transparentes, preferiblemente de cristal. Eso te permitirá tener más a la vista los platos y poder calentarlos si es necesario en ese mismo recipiente.

PREPARA PLATOS CONGELABLES

Congela todo lo que puedas. Cuando haces platos que se pueden guardar bien en la nevera o congelar en grandes cantidades, después podrás comer en un momento sin necesidad de pensar en cocinar.

 

Para usar después estos congelados basta con descongelar con antelación (dejándolos en la nevera) o calentar directamente a la sartén (arroz, hamburguesas, etc.) o a la cacerola (guisos, potajes, sopas, cremas, etc.) a fuego lento.

Hay pocas cosas que no se pueden congelar, como algunas salsas emulsionadas y algunas verduras (lechuga, rúcula, canónigos, etc.). En estos casos es mejor almacenarlo en la nevera en un recipiente bien cerrado y comerlo cuanto antes.

CONGELA EN PORCIONES

Utiliza envases más pequeños y así solo tendrás que descongelar lo que te vayas a comer: en lugar de congelar un plato entero en un táper grande, congélalo en porciones del tamaño de un plato que te comerías. Tardas menos y es más eficaz.

 

Reserva un día de la semana para preparar el menú semanal y, ¡Ponte manos a la obra!

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