Prevención del estrés térmico

13/09/21 

La existencia de calor en el ambiente laboral constituye a menudo una fuente de molestia y bajo rendimiento en el trabajo y, e ocasiones, riesgos para la salud.

Los trastornos derivados de las temperaturas extremas, causantes del estrés térmico, son consecuencia de la falta de prevención en el trabajo y, por tanto, merece la consideración de enfermedad profesional.

El estrés térmico es la sensación de malestar que se experimenta cuando la permanencia en un ambiente determinado exige esfuerzos desmesurados a los mecanismos de que dispone el organismo para mantener la temperatura interna, mientras se efectúa el intercambio de agua y demás sustancias del cuerpo.

El estrés térmico en los trabajos al aire libre

El aumento de las temperaturas, es el causante de lo que se conoce como «estrés térmico» y afecta a todo el que realiza su trabajo al aire libre: agricultura, ganadería, construcción…

Hay factores de riesgos en el estrés térmico debidos al calor, pero también están los factores relacionados con el tipo de trabajo. En muchos trabajos la dificultad para suministrar a los trabajadores agua fresca, un trabajo físico duro, pocas pausas de recuperación, utilización de equipos de protección pesados y con mala evaporación del sudor, etc. incrementan el riesgo.

 

Efectos de la sobrecarga térmica

El efecto más grave y conocido, del estrés térmico, es el que conocemos como «golpe de calor»: la persona sufre una elevación incontrolada de la temperatura corporal, que puede provocar desde una lesión en los tejidos, una disfunción del sistema nervioso central y un fallo en la regulación térmica que realiza el cuerpo.

Al producirse el golpe de calor la piel se calienta, se seca y deja de sudar. Pueden darse convulsiones, aumentar el ritmo respiratorio y cardíaco. No hay que perder de vista que el trabajo en condiciones de estrés térmico, por la gravedad de sus posibles consecuencias, puede suponer una exposición a riesgo grave o inminente.

La temperatura del cuerpo puede superar los 40ºC y es cuando se puede perder la conciencia. En ese caso es necesaria la asistencia médica, a veces en caso extremo la hospitalización, para regular que las consecuencias del golpe de calor no dañen el organismo.

Un factor que obliga a incrementar la conciencia de este riesgo para los trabajadores al aire libre es el hecho de que mientras para ambientes interiores existe normativa que señala cuándo es necesario evaluar el riesgo y ciertos valores de orientación (el RD486/97 por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo), para el trabajo en exteriores no hay pautas claras, más allá de recomendaciones generales.

Consejos fundamentales para evitar el estrés térmico

  • Realizar un reconocimiento médico específico a los trabajadores ante el riesgo de golpe de calor.
  • El trabajador debe hidratarse lo más posible:
    • ingerir mucho líquido y
    • evitar las comidas copiosas; para evitar digestiones pesadas.
      Se recomienda dotar de fuentes de agua potable próximas a los puestos de trabajo o suministrar botellas de agua a demanda.
  • Intentar evitar -o reducir- el trabajo en las horas de mayor calor del día; pudiendo empezar a trabajar antes para terminar al medio día la jornada (máximas temperaturas).
  • Habilitar una zona de sombra / o con aire acondicionado, para que el trabajador se pueda cobijar para evitar que la temperatura del cuerpo se eleve mucho.
  • Utilizar ropa amplia y ligera, que cubra piernas y brazos, de colores claros que absorban el sudor y que sean permeables al aire y al vapor.
  • Proteger la cabeza con casco, gorra o sombrero, según sea el trabajo realizado. Utilizar cremas de alta protección contra el sol.
  • Conocer los primeros auxilios (formación en Prevención de Riesgos Laborales) que se han de aplicar ante una persona expuesta a un golpe de calor:
    • Colocar a la persona accidentada en un lugar fresco y aireado;
    • Refrescar la piel, desvistiendo a la persona y aplicando toallas húmedas en la cabeza y en el resto del cuerpo;
    • No controlar las convulsiones para evitar lesiones musculares o articulares;
    • Si está consciente, darle agua fría para beber;
    • Si está inconsciente, colocarlo en posición recostada sobre un lateral de su cuerpo, con la cabeza ligeramente ladeada, el brazo inferior atrás, extendido, el superior flexionado hacia adelante y arriba, y las piernas flexionadas, más la superior que la inferior y, por último, trasladar al paciente a un hospital.

El papel de los delegados de prevención

Las empresas cuyas actividades puedan suponer una exposición de trabajadores a estrés térmico durante su trabajo al aire libre tienen que tener preparado, con al debida anticipación, un plan de acción ante este riesgo, integrado en su plan de prevención, elaborado con la participación de los delegados de prevención.

Los delegados han de participar en todo el proceso de elaboración del plan y también en el seguimiento del proceso de su implantación y la verificación de resultados.

Los delegados deben procurar que todos los trabajadores estén formados para que puedan identificar situaciones laborales peligrosas y expresarse al respecto, así como exigir la aplicación de medidas para la reducción del riesgo.

En esos casos, los delegados de prevención han de demandar la adopción de medidas urgentes para proteger la salud de las personas.

Para más información: GUÍA – Plan de prevención ante el riesgo de estrés térmico en el trabajo al aire libre

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