¿Se acaba en septiembre el teletrabajo, después de año y medio?

4/08/21 

La ideal del Teletrabajo surgió hace 50 años, durante la crisis del petróleo, como una forma de reducir el uso de recursos no renovables, pero ha sido a raíz de la pandemia por el Covid-19, en los últimos años, cuando realmente ha empezado a implantarse de una forma más horizontal en todos los sectores.

En 2019, los trabajadores a distancia suponían el 4,8% de la población activa, mientras que en este casia año y medio unos 3 millones de trabajadores (14,5% del total según la EPA) han desarrollado su trabajo diario desde sus hogares, al principio por imposición gubernamental, en los últimos meses por precaución sanitaria.

Uno de los grandes beneficios de este sistema es el ahorro en infraestructura y el aumento de la satisfacción del trabajador motivada por una mayor autonomía, flexibilidad, y facilidad para conciliar la vida laboral y la personal. Por estos y otros motivos, la opción más demandada a partir de ahroa será el modelo de trabajo híbrido.

En septiembre se prevé la vuelta a la oficina de la mayoría del personal que todavía se encuentra en teletrabajo y una gran parte solicitará teletrabajar algunos días para mejorar la conciliación con su vida privada, conocedores de unos beneficios que antes de la pandemia ignoraban.

La incorporación presencial debe producirse de forma escalonada. Bien sea con algunos trabajadores o con algunos días, pero no un retorno total desde el primer día. Esto, a nivel empleado, es especialmente relevante para ir desconectando también del trabajo en casa.

No es conveniente que el primer día haga absolutamente todas las horas de trabajo presencial, sino que se divida la jornada.

Más que nunca, se empieza a hablar de las oficinas polivalentes, modelo que ya usaban muchas multinacionales en nuestro país, imitando a Silicon Valley y que consiste en espacios sin puestos definidos, salvo algunos despachos. Ahora las mismas compañías, referente han elegido el modelo híbrido como su opción de presente y futuro en el que la plantilla de trabajadores combine el trabajo a distancia y el presencial.

No solo las grandes multinacionales tecnológicas pueden adaptarse a este nuevo escenario laboral, las nacionales y también las pymes pueden aprovechar este nuevo contexto para optimizar al máximo sus recursos. La gestión de equipos híbridos con soluciones 100% digitalizadas abre un abanico de posibilidad que, gestionadas con las políticas internas correctas y las herramientas adecuadas, significarán no desperdiciar ni un minuto, ni un euro.

Más allá de que la intención empresarial sea -o no- recuperar la presencialidad al completo, mantener el teletrabajo como parte de una política de salario para los empleados es en muchos casos, la decisión correcta para retener talento, y también ajustar costes.

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